Documentos del menor
Para preparar el expediente de nacionalidad española por residencia de un menor nacido en España, normalmente se revisa:
- Certificación literal de nacimiento española expedida por el Registro Civil.
- Pasaporte completo y en vigor, con copia de todas las páginas.
- NIE/TIE o documento acreditativo de residencia legal.
- Tarjeta de residencia anterior, si existe.
- Resolución inicial de concesión de residencia, si se conserva.
- Certificado de empadronamiento familiar o colectivo actualizado.
- Certificado de centro escolar o guardería, si procede.
Documentos de los progenitores
También se necesita revisar:
- Pasaporte completo y en vigor de ambos progenitores.
- NIE/TIE de ambos progenitores por ambas caras.
- Datos de contacto actualizados.
- Domicilio actual.
- Firma de ambos progenitores, salvo que exista causa justificada para otra forma de representación.
Si hay separación, desacuerdo, patria potestad limitada o imposibilidad de firma, el caso debe estudiarse antes de presentar.
Errores documentales frecuentes
Los problemas más habituales son:
- Pasaporte caducado o incompleto.
- Certificado literal de nacimiento antiguo o ilegible.
- Nombres escritos de forma distinta entre documentos.
- Falta de resolución de residencia.
- Empadronamiento no actualizado.
- Firma de un solo progenitor sin explicación suficiente.
Estos errores no siempre impiden presentar, pero aumentan el riesgo de requerimientos.
Tasa administrativa
La solicitud exige el pago de la tasa del Ministerio de Justicia mediante el modelo 790 código 026. El justificante debe estar correctamente vinculado al menor solicitante.
Antes de pagar la tasa, conviene tener el expediente revisado para evitar pagar cuando todavía falta un requisito esencial.
Cómo organizar la documentación
Una forma práctica de preparar el envío es separar los archivos en tres bloques:
- Documentos del menor.
- Documentos de los progenitores.
- Documentos de residencia y empadronamiento.
Los archivos deben verse completos, sin cortes, sombras ni páginas omitidas. Un expediente ordenado no garantiza una resolución rápida, pero reduce el riesgo de requerimientos evitables.
